Estas áreas se utilizaban antaño como terrenos de cultivos básicamente de secano, localizadas tanto en las partes llanas como en algunas laderas, donde destaca la presencia de la arquitectura en piedra seca: muretes de las antiguas terrazas, además de algunos otros elementos como acequias destinadas a la gestión del agua de riego en las zonas más cercanas al aula de la naturaleza. El suelo en estas zonas es más profundo y algo más rico en materia orgánica, modificado por el hombre al estar sometido al cultivo.

La vegetación predominante en las partes más bajas de estos herbazales seminaturales calcáreos es principalmente halonitrófila (de suelos salinos y con materia orgánica), como bufalagas, sosas barrilleras, salado blanco y plantas suculentas como la herbagelada. Las especies cultivadas que aún se conservan son algarrobos y olivos (muchos de ellos centenarios) y algún granado; y en áreas cercanas a las dunas también pueden observarse higueras.

Flora

Fauna

En este ecosistema es frecuente ver conejos, liebres y erizos. No tan frecuente pero si posible, es detectar la presencia de zorros. Los antiguos cultivos dejaron algunos tocones que albergan gran cantidad de invertebrados, a su vez alimento de pitos reales, abubillas, abejarucos y aves insectívoras.

¿Sabías que?

La semilla del algarrobo, uno de los árboles más frecuentes en el paisaje de cultivos abandonados del paraje, se denomina kilate, procedente del griego keration (algarrobo). Estas semillas eran usadas en la antigüedad para pesar joyas y gemas debido a la uniformidad de peso entre semillas. Cuando los árabes adoptaron esta unidad de masa se deformó a quirat y los españoles al adoptarla la deformaron a quilate.

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